Website oficial del escritor de horror y poeta Uruguayo Gerardo Bloomerfield

Obra e información sobre el escritor G. Bloomerfield (1974/ not yet).

Bitácora

 

Es una realidad que se desconoce al autor de la mayoría de los refranes que circulan. Ni idea tenemos de quien tuvo la ocurrencia de decir por vez primera “a caballo regalado no se le mira el diente”  o “mas vale pájaro en mano que cien volando” y sin embargo esto no quita un ápice de mérito a semejantes genialidades que circulan de boca en boca. Lo mismo podemos decir de la inmensa mayoría de los chistes, de los graffities e incluso de algunos libros. En estos casos el anonimato fue una excusa para la genialidad.  Sin embargo hoy día las redes sociales han convertido al anonimato en una excusa para precisamente todo lo contrario. El anonimato en las redes es casi por regla una excusa para la estupidez, para la imbecilidad mas que para la genialidad o el ingenio. 

La relación es directamente proporcional: a mas anónimo el comentario, mas estúpido. Y quien lo dude no tiene mas que elegir cualquier video de cualquier red social al azar o cualquier noticia de cualquier periódico que permita los comentarios anónimos. Debajo del video o la noticia vera una verdadera guirnalda de idioteces que o no guardan relación alguna con el tema del lugar donde fueron hechos o que están teñidos de la intención de provocar. No de provocar una reflexión, una emoción o una conclusión a la manera de los artistas y filósofos (anónimos o no) sino de simplemente provocar una molestia.

La diferencia obviamente entre provocar una reacción mediante la molestia y provocar una reacción mediante la reflexión es la diferencia entre un un suspiro ante un cielo estrellado y un pedo ante un retorcijón de estómago. Sin embargo los portadores anónimos de opinión, sin rostro ni rastro no parecen percatarse de que el acto de provocar tiene un valor que depende del contexto y que provocar molestias es algo tan sencillo que es lo primero que aprendemos al nacer cuando nos cagamos o lloramos.

Hasta un insecto como la mosca es capaz de molestar a un ser humano, por lo cual la capacidad de provocar molestias lejos de acercar al provocador a la genialidad lo aleja irremediablemente de ella. Un imbécil es mas molesto que un sabio: de ahí que la gente suele preferir la compañía de un sabio a la de un imbécil.

Y sin embargo en algún recoveco de estas realidades y casi invariablemente en los rincones mas patéticos del tercer mundo, una nueva raza de “seres virtuales” se esconde detrás de sus teclados. Detrás de sus computadores obsoletas con monitores aún CRT y conexiones a internet de baja velocidad, como extraídos de un museo a la idiotez. Se hacen llamar o se les llama a veces “trolls” y aquí es donde hay que aclarar que la connotación de “bromista” que tiene la palabra “troll” en español simplemente es una desviación del significado original.

Un troll no es “alguien que bromea”. Un troll es alguien que jode, que molesta, que hincha las pelotas, con o sin gracia pero indefectiblemente sin valor, sin coraje y sí con mucha timidez. Incapaz de dar su nombre, su rostro o incluso su voz. Es difícil ubicar a una persona simplemente por su voz: imaginen el grado de timidez y paranoia de estos seres que hasta temen ser reconocidos por su voz para hacer algo tan trivial como capturar la atención de cinco o diez personas en una caja de comentarios.

En lo personal he llegado a identificar a varios de ellos, he entrevistado a otros tantos intentando comprender qué tienen exactamente en común. Descartada la edad (varía de troll a troll) un factor que creí que era absolutamente determinante (los imaginaba a todos adolescentes y desocupados) , se puede decir que los siguientes rasgos son condiciones típicas de todos los trolls activos:

 

  • Timidez
  • Problemas psiquiátricos
  • Familias disfuncionales
  • Oriundos de países del tercer mundo como México, Guatemala, Honduras o zonas pobres de España, Uruguay, Argentina u otros países un poco mas desarrollados.
  • Carencia de relaciones afectivas o problemas en sus relaciones afectivas
  • Objeto de abusos, traiciones o similares durante infancia y/o adolescencia

Puede que en su adolescencia tardía, puede que en sus veinte, puede incluso que en sus treinta una persona con estas características descubre la internet. Descubre que puede lograr sin el menor esfuerzo ni talento que 10 o 20 personas fijen su atención en él simplemente entrando a una discusión y escribiendo una palabra de cuatro letras (“puto”) y el paraíso se abre a sus ojos. Todo lo que quiso tener (atención) al único precio que puede pagar (ninguno)

Una vez tuve una empleada que era sordomuda y me dijo que la internet era todo lo que podía soñar para ella, ya que en internet no era sordomuda: simplemente era una persona mas ya que el lenguaje era escrito y por tanto podía desenvolverse a gusto sin pensar en su discapacidad. En el caso de los trolls su discapacidad no solo es intelectual sino emocional y deben sentir lo mismo.

La tan anhelada atención está allí, al alcance. No deben ser lindos, ni agradables, ni ingeniosos (no pueden), solo deben escribir de forma anónima un par de insultos redundantes y la atención está garantizada. En este sentido los trolls se asemejan mucho al niño que dibuja en clase una caricatura de la maestra mientras los demás estudian. Consciente de que nunca obtendrá la atención de la maestra debido a sus méritos por estudiar o a su inteligencia, decide que un garabato puede darle toda la atención que desea sin un precio que no puede pagar.

Hace un tiempo una de estas figuras o trolls de internet asumió el nombre de uno de mis personajes: Necrotemante. Me llamó la atención ya que los que conocen mi novela saben que “El Necrotemante” es un ser patético, un anti villano que difícilmente alguien querría emular o imitar. Pero ahí comencé a verlo: video tras video uno (o mas de un) troll usaban el nombre del personaje de una de mis novelas gráficas y algunos comics. Así me vi envuelto en la investigación de este fenómeno y así es que pude poco a poco ir desentrañando la madeja sobre esta especie que no es nueva pero si novedosa que plaga y arruina (en palabras de Joel Stein) la internet actual.

 

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