Mi Sandro de Ojos Saltones
Posted by Gerardo BloomerfieldMar 1
Mi Sandro de ojos saltones
Cuento corto
Cuando Roberto Sanchez alias Sandro volvió de la tumba para aparecerse por la Ciudad Vieja de Montevideo, nadie sabía bien que quería… pero lo averiguaron. ¿Demasiado tarde?
Mi Sandro de ojos saltones
(basado en el cuento corto “Mi Monstruo de ojos Saltones” de Robert Bloch)
Me estaba ahogando mal en un café recontra aguado de esos que aderezo con algunas gotas de jugo de limón para mover mejor el vientre, mientras el “zurdo” Umpierrez y el “contáme” Goldman , se entretenían con sus tradicionales wiskis llenos de hielo girando y palabras cayendo.
El “zurdo” : nunca entendí por qué le decíamos “zurdo” ya que usaba la derecha para todo lo que le ví hacer en mi vida , desde agarrar los vasos mal lavados del boliche aquel hasta pegarle una piña a un hincha de un equipo contrario.
Me atrevería a decir que las cosas mas privadas las hacía con la derecha también. Es solo una especulación, nunca había intentado ver ese tipo de cosas digamos “privadas pero accesibles” , ni siquiera con qué mano se la sacudía en el baño del bar después de vaciar su vejiga porque claro, eso queda feo , eso de andar mirando.
Eso si hablando de hinchas y de equipos de fútbol al parecer cuando jugaba al futbol le pegaba con la pierna izquierda. ¿Sería por eso? Nunca lo vi patear una pelota: el “zurdo” Umpierrez tenía 69 años. Lo mas que le vi patear fue alguna mesa de aquel bar cuando venía de mal humor. Y siempre las pateaba con la derecha.
(Le vi patear los años con lenta rabia al trepar el escalón del bar cada mañana, solo eso y nada más)
El judío Goldman: le decíamos “contáme” Goldman. Todos sabíamos por qué le decíamos “contáme”. Era sicólogo así de simple y empezaba sus consultas y sus charlas siempre con la misma frase: “contáme”.
Contáme esto, contáme lo otro.
Las consultas las cobraba y las charlas también pero en wisky así se ahorraba gastar el dinero el wisky y obtenía el producto directamente sin la intermediación de la moneda de cambio . Valía la pena pagarle la primera vuelta para escucharlo.Las consultas no sé. Nunca fui paciente de él. Pero le pagué varias vueltas y le escuché varias charlas.
Era un judío criollo de esos pura filosofía que resumía tal vez en la esencia de su solo ser el milenario legado de inspiración hebrea con el mas reciente legado de viveza criolla local . Algo así como entreverar el libro de Proverbios de Salomón y mezclarlo un poco con un tango de Discépolo tomando mate en una sinagoga.
Un grande.
Pero “contáme” era en su propia capacidad intelectual modesto al menos ante la quizá también milenaria profesión de bolichero a la cual rendía casi que culto, y siempre alababa al “negro” Juan (cuyo sobrenombre es auto explicable dado que se llamaba “Juan” y era negro de raza) afirmando que un bolichero era capaz de dar cátedra al mejor de los psicólogos en cuanto a lo que a psiquis humana se refiere.
- Contáme Juan, ¿vo so consciente del curso de sicología que te hiciste gratis ahí atrás del mostrador? A vos los clientes se te emborrachan un poco y te cuentan todo… a mi me lleva sesiones y sesiones sacarles los secretos que les ocasionan los trauman. Llegar a la primera experiencia homosexual nomas me lleva unas seis sesiones… – le largaba con su extraño acento.
El negro se reía y como buen negro en él la risa no era una expresión del rostro, sino un virus que automáticamente contagiaba todo lo que lo rodeaba:
- Si “contáme”, si .. pero vos cobrás 30 dólares la hora.- le respondía subrayando cada frase con la totalidad de la blanca anchura de aquellos dientes.
- Contáme ¿y no vos cobrá 2 dólare el vaso del wiski este de contrabando? ¿y? ¿Me vas a decir que mientra te cuentan como le meten los cuernos a la mujer no se chupan 10 vasos mínimo?
Y como para ejemplificar , el psicólogo se tragó el contenido del vaso suyo casi con hielo y vidrio incluído a lo cual el “zurdo” para no ser menos le imitó. Y yo preferí dedicarme a mirar el café en lugar de tomarlo y compararlo con la piel del negro Juan a ver cual era mas oscuro. Mi café era aguado: tenía prohibida la cafeína desde aquél ataque de pánico así que no necesitaba ser muy negro el Juan para ganarle.
Y aunque últimamente en todas las películas y algunos noticieros incluso que uno mira siempre un negro salva al mundo fuera Morgan Freeman or Barack Obama , o lo intenta al menos como Wesley Snipes si en aquel momento me hubieran dicho que el negro Juan aquella tarde iba a salvar el mundo me hubiera sido indiferente por tonto el concepto, si me hubieran contado que iba a salvar el país me hubiera preocupado, y me hubieran dicho que salvaría la ciudad de Montevideo me hubiera reído tanto como si me hubieran dicho que aquel partido que se estaba jugando en el viejo televisor ante nosotros lo iba a ganar Atenas 3 a 0 a Nacional.
Pero así sucedió. (No lo del partido, no.Nacional ya iba ganando. LO del negro Juan salvando al mundo)
Cuando Nacional le estaba haciendo el cuarto gol a Atenas se cortó la transmisión del televisor que nos miraba atornillado a aquella pared. Apareció la cara de nabo de Jorge Laleche, el informativista secundario y lanzó sin avisar una alerta que no fue meteorológica:
-Interrumpimos este programa para avisarles que el difunto cantante argentino Roberto Sánchez mejor conocido como “Sandro” acaba de aparecer en la plaza Independencia, bastante podrido, con evidencia de descomposición digamos.. al menos mayor a la que tenía cuando estaba vivo y los ojos salidos de las cuencas y colgando según algunos testigos. Otros testigos afirman que esta plagado de una especie de gusanos gigantes con los que toma y arroja objetos a modo de tentáculos. Ampliaremos.
Y siguió el partido pero nosotros ya no mirabamos la pelota aquella sino unos a otros como si nos hubieramos transformado de pronto en personajes de una bizarra película o uno de esos estúpidos cuentos de Robert Bloch.
Yo dije (porque alguien tenía que decir algo):
- Che.. ¿que joraca es eso de que Sandro anda haciendo de zombie por la plaza Independencia? ¿Es 28 de diciembre hoy y nos estan jodiendo ?
Si no hubiera esta prohibido fumar en los bares a partir de aquel decreto todos (incluso yo) hubieramos encendido un cigarrillo aquella mañana.
- Contáme, ¿te parece?.. yo no creo que el nabo este de Jorge Laleche se preste para una broma tan elaborada y con tanto detalle. A lo mejor es una alucinación colectiva. Lo de los gusanos gigantes que le cuelgan es plausible aunque improbable.. Aunque eso de los ojos colgando… – dijo Goldman.
- Bueno yo de muertos no sé mucho pero aunque no es normal que anden caminando por las plazas ,con o sin gusanos a bordo me parece absolutamente normal que se le salgan los ojos y le cuelguen , ¿no? Así que esa parte me sonó bien creíble.. además no creo que el canal cuatro fuera interrumpir un partido de Nacional contra Atenas para decir una pavada.- remato el zurdo Umpierrez haciendo señas con la mano izquierda al negro Juan de que le sirviera otra. ¡Pucha! Mirá por qué le dicen zurdo… cuando pide un trago lo hace con la zurda. Tantos años viéndolo chupar y no me había dado cuenta.- El único precedente sería la vez que cortó la transmisión de aquel clásico en la liguilla para avisar que se había producido un golpe de Estado , creo.
El negro Juan no dejaba de servir los vasos ni de mirar la televisión. Yo no perdía las ganas de decir algo y cuando no se sabe bien que decir lo ideal es decir lo que uno cree porque lo que uno cree dicho así siempre suena demasiado mucho para uno y demasiado poco para los demás.
- Yo creo que…. -(dicho así)
Pero la voz del informativista interrumpió un tiro de esquina en el televisor y una frase ociosa en mi boca para decir:
- Ampliamos. El cantante fallecido Sandro , camina por la peatonal Sarandí ahora rompiendo con trozos de vía pública algunas vidrieras y mordiendo a algunas personas al pasar. Al parecer las personas mordidas no se transforman en zombies según reporta el ministerio de salud pública y esa sería la buena noticia, por lo cual la guadia metropolitana ha mandado un comunicado disculpándose por los tres primeros mordidos que han sido dados de baja no por la mordida en sí, sino por un disparo en la cabeza preventivo atinado por miembros de dicha guardia… la cual sería la mala noticia claro. “Que se hubieran transformado en muertos vivientes hubiera sido horrible y que se hubieran transformado en Sandro mucho peor ciudadanos, comprendan”, declaró el ministro de Defensa quien en este momento se pelea con el ministro del Interior para ver quien encabeza el equipo especial que ira al encuentro del famoso canta autor argentino…
El zurdo agarro el vaso (con la derecha) y dejando de mirar un poco la tele dijo:
- Esto tiene que ser posta…. Lo que dicen está pasando de verdad como en las películas.
- A mi me parece joda, ¿Sandro mordiendo y mordiendo gente justamente? ¿No era que no le quedaba un diente ya antes de morirse? – dijo el negro Juan subiendo el volúmen del televisor y bajando el volúmen alcoholico de los vasos con un poco de agua como era su costumbre cuando nadie de los que tomaba alcohol le miraba las manos.
Ahí fue cuando “cóntame” Goldman se golpeó la cabeza con la palma de la mano como hacía siempre que recordaba algo en una especie de “Eureka” visual.
-Contáme esto… ¿no se dieron cuenta? Este es un ser que viene del mas allá que necesita ser comprendido, que busca y necesita algo y en su frustración rompe lo que encuentra a su paso y muerde… Contáme.. ¿la peatonal Sarandí no queda a unas pocas cuadras de acá?
Ahí caimos en cuenta todos de que estabamos cerca de aquella extraña noticia.
-……el cantante fue abordado por el recientemente electo intendente y un equipo de la guardia de coraceros para intentar dialogar con él o en su defecto reducirlo. El resultado fue que el intendente electo esta haciendo atendido de una severa mordedura en el antebrazo que le propino el cantante mientras con una voz gutural que nunca tuvo en vida le cantaba “Rosa, rosa”, en cuanto a los coraceros dice textualmente un téstigo “que el porteño este se levanto con una fuerza bárbara se armó un desparramo de caballos, con los ojos colgando y todo los revoleaba onda Hulk…”
El “contáme” liquidó el contenido del vaso, se persignó y se apresuró hacia la puerta:
- Sandro muerto o no necesita un buen psiquiatra.
- Eso ya se sabía hace años .. – dijo el zurdo indiferente ensuciando un vaso vacío con un trapo que se supone debía limpiarlo.
- ¿Vos no eras judío “contame”? – dije yo curioso.
Pero Goldman no me respondió, ya se había perdido en la calle en la cual veíamos correr algunas personas y escuchabamos sus gritos.
- ¿Lo decís porque se persignó antes de salir ? – me preguntó el negro Juan.
- Bueno por eso y porque el otro día lo encontré meando en el bar y fijándome bien me pareció que no la tenía .. bueno viste que ellos. Aunque claro no pude mirar con demasiada atención no se cosa que pensará que yo, aunque siendo ya un veterano él fijate que…
Esta vez el que interrumpió mi discurso fue el grito de la Giselle la antigua prostituta de la esquina que venía a refrescar el trasero propio y la garganta de sus clientes al bar de vez en cuando. Ya no era prostituta ahora era simplemente una “trabajadora sexual” o sea desde el punto de vista laboral era colega de Goldman: le pagaban por hora por desnudarse delante de ella y sacara a flote lo peor y mas oculto.
- ¡Vo locos, está el porteño este que cantaba la canción de la “Rosa rosa, tan maravillosa” que me dedicó mi primer novio!
- Pero si vos te llamas Giselle no Rosa.. – dijo el zurdo.
- Pero no boludo, eso fue despué de meterme al negocio. A lo que voy es que yo andaba changando , ¿ta?, como siempre lo miro así y me pareció que era el Elvis Presli ese que dicen que no lo habían matado realmente y que iba aparecer que se yo. Yo me le acerqué a manguearle un autófagro y vi que era el Sandro y dije “tá , mató . A este por lo menos les conozco las letras de las canciones “rosa rosa tan maravillosa como blanca rosa como flor y rosa larlala”
- ¡Seguí Giselle por favor!- le dijo el negro Juan y casí que le metió el trago en la boca sin el intermediario del vaso.
- Tá pará.. oí y lo veo así todo podrido y con esos gusanos verdes saliendo arrancando los bancos de la peatonal y mordiendo gente. Me acerqué con una lapicera en la mano y el talonario de facturas de mis servicios en la otra, viste que soy “trabajadora sexual” ahora, bueno me acerqué le pedí que me autofagreara yo bien de bien así simpática vo me conocés..
- ¿Y …? – dije yo.
- ¡Me agarró , bueno o uno de esos gusanos que le salen, me reventó contra la pared y tengo la espalda hecha bolsa…!
La actual giselle y actual trabajadora sexual, ex- Rosa y ex- prostituta, fue interrumpida por el “contáme” que entró de la manera que la mayoría solía salir de aquel bar: cayéndose.
Nos miró a todos desde el piso, como tantas veces en que se pasaba de tragos pero esta vez estaba bastante mas lastimado.
- El nabo este del noticiero tenía razón… es Sandro , pero mide como 3 metros con gusanos incluídos. Tiene mas fuerza que un travestí enojado y no razona. Yo también tenía razón ese tipo necesitaba un psiquiatra..- eso fue lo que dijo y cerró sus ojos.
Yo lo miré y le dije:
- Pero “contáme”, ¿cómo que necesitaba un psiquatra? Vos fuiste .. ¿no? Mirá como te dejó…
Goldman abrió los ojos y la boca unos segundos mas para decir:
- ¡Yo soy psicólogo no psiquiatra pelotudo! Contáme… otra cosa más antes de morirme.. soy judío si. Lo de persignarme es un trastorno obsesivo compulsivo cuando estoy nervioso… – y se murió.
Yo no pude resisiterme a apreguntarle:
- ¿Y lo de la falta de circuncisión?
Pero don Goldman ya no abrió la boca , bueno en realidad la abrió bien grande y cerró los ojos. Pero me refiero a que ya no produjo sonido alguno y menos aún palabras.
- ¡Dejá de hablarle loco! No te va a contestar. ¿No vez que está muerto?- me dijo el negro Juan que no sé en que momento se había pasado de este otro lado del mostrador.
- Bueno , Sandro también se supone que estaba muerto hace meses. Y sin embargo miralo ahí.. ¡está entrando por la puerta del bar negro!
- Si pero Sandro es parte de un cuento, Sandro.. Sandro…. ¡Sandro! – dijo el negro Juan mirando hacia la puerta hacia aquella espantosa aparición.
Dicen que los negros quedan blancos del susto cuando ven un zombie . No es cierto: el negro Juan se puso mas negro de lo que era cuando Sandro sin mas tramite lo miro desde aquellos ojos colgantes y le canto “Arrancaaaameee la vidaaaa de un tiróoon…”
Dicen tanta pavada en este mundo. Dicen que los cantantes cuando mueren no vuelven a aparecerse, y ahí estaba el pesado de Sandro desafiando toda lógica.
El nabo de Laleche no había exagerado: Sandro arrastraba los pies al caminar. Lucía “hinchado” por decirlo así, de enorme altura y de su cuerpo salían unos gusanos verdes y peludos gigantes que parecían tantear todo alrededor.
Los ojos colgaban de lo que podría ser nervios ópticos o venas o quien sabe qué , si yo de anatomía no sé nada.
El zurdo Umpierrez agarro a la Giselle y se la tiró arriba, y Sandro con uno de sus brazos y ayuda de uno de los tentáculos la tomó y la tiró por la ventana para afuera.
- Pucha.. segunda vez que la Giselle me rompe ese vidrio.. – dijo el negro Juan. Sandro me miró a mi ahora, con la cara y con los ojos colgantes.
Yo le tiré todo el contenido de mi café aguado encime en la esperanza de que, pese a no estar muy caliente fuera suficiente para amedrentarlo. Sandro recibió el café aguado en plena cara, se relamió con una lengua descompuesta e hinchada todo el café de la cara y como respuesta vomitó algo verde que no era comida.
-Otro café que me vomitan acá en el medio del bar.. – dijo el negro Juan. Sandro lo miró a él ahora, al propio negro. El negro viendo aquel bicho acercarse hacia él , saco su celular del bolsillo y se lo ofreció.
Sandro primero tomó el celular y sin dejar de cantar con aquella vos realmente podrida (que a ser sincero no era tan diferente a la que tenía en vida) , lo examinó un poco yo pienso que viendo si en los ringtones había alguno de sus éxitos pirateados supongo, y lo tiró por la puerta.
- Bueno esto de que tiraran un celular por la puerta si que es la primera vez que pasa… – dijo el negro Juan pero entonces la cara se le iluminó.
Le hizo una seña a Sandro , buscó nerviosamente en el estante de arriba de desde este lado del mostrador de manera algo incómoda, sobre las bebidas y tomando varios paquetes agarro a Sandro por uno de los gusanos y uno de los brazos y dándole los paquetes lo sacó a la calle a lo cual aquella monstruosidad se alejo en una inmensa nube de humo.
Laleche por la televisión informó que Sandro se había calmado y que había caminado hacia uno de los cementerios mas cercanos desapareciendo en una inmensa nube de humo, luego de “haberse encontrado con un bolichero de la ciudad vieja conocido como “el negro Juan”.
El negro estaba mas inflado que un globo del lobo feroz. La ambulancia sacaba el cadáver del “contáme” Goldman del cual no se ponían de acuerdo no solo acerca de si estaba muerto o no sino incluso si era judío o no , mirándolo desnudo ya en la camilla.
- Es judío si, pasa que el rabino ese era corto de vista y una vez castró a uno por error, de ahí en mas no se arriesgó mas y les hacía una tajadita fina nomás en el Mohel.. te digo porque yo también fui circuncidado en esa sinagoga y mirá…
Ahí se cerró la puerta de la ambulancia y se abrió la boca del negro Juan ante la prensa:
- Nadie se levanta de la tumba si no quiere algo, ¿verdad? O sea morirse es como dormir, como la siesta de las siestas… imaginate, yo como negro que pienso , ¿para que carajo me voy a levantar de una siesta tan buena? Pues para ir al baño nomás…
- Ahhhh.. entonces usted se dio cuenta que lo que quería Sandro era ir al baño como el extraterrestre del cuento “MI MONSTRUO DE OJOS SALTONES” de Robert Bloch, y le ofreció pasar al baño y listo…
- ¿Robert que…? Bueno ta no importa , al principio lo pensé pero cuando lo vi entrar por la puerta del bar vi que Sandro estaba totalmente meado ya , bastaba verle los pantalones y bueno: oler un poco. Una cosa es el olor a difunto (que lo tenía claro) otra el olor a meado , ese era peor… Igual el baño es solo para clientes, eso también queda claro.
-Claro señor “negro” Juan , pero ¿pero si no quería mear entonces que quería?
- Bueno, el psicólogo Goldman se dió cuenta que Sandro quería algo. Pero el piensa como psicólogo yo pienso como bolichero. Y como bolichero yo sé bien que cuando un hombre entra apurado a un bar y pateando cosas quiere una de cinco cosas: o bien quiere pasar al baño.. cosa que no era el caso como dije. O bien quiere una barata put.. perdón quise decir una “trabajadora sexual de precio competitivo” – dijo ante la mirada de reprobación de la Giselle- cosa que comprobé tampoco era el caso cuando rechazó a la Giselle. O bien el hombre quiere un café aguado y no fue el caso tampoco pues lo vomitó cuando se lo tiraron, o bueno si entra un tipo oliendo mal y con la ropa hecha jirones lo que quiere en último caso en un bar de la Ciudad vieja es robar un celular. Le dí mi celular y no lo quiso.
- Ajá.. ¿y entonces?
- Quedaba la última opción. Recordando el célebre vicio del mas que célebre cantante , le tiré unos cuantos paquetes de cigarrillos claro de marcas diversas… eso sí le pedí que se los fumara afuera, por el decreto ese que salió que prohíbe fumar acá dentro , ¿vio?
Los periodistas se miraron asombrados:
- Y al darle los cigarros se calmó y se fue…
El negro sonrió como solo los vendedores ambulantes y los negros pueden sonreír:
- Algo así , me dio las gracias a su particular manera haciendome una versión del “Rosa Rosa ..” a ritmo de candombe supongo que dedujo que me gusta el candombe por ser negro, bah.. esos prejuicios. ¡A mi me gusta solo música clásica! Se prendió cinco a la vez, se puso uno en cada cuenca de los ojos , uno en cada fosa nasal y otro en la boca.. Yo le dije “dale suave que te vas a matar”.
Yo también miraba al negro Juan fascinado por haber sido un testigo secundario de la historia.
- Me respondió “Ya estoy muerto negro, no me preocupa morir.”. Se quejó que la muerte se hace larga y tediosa y que en el cementerio no vendían cigarros. Y eso fue todo.
Y eso fue todo. El negro salvo al mundo a lo mejor, nadie sabe si Sandro iba a terminar destruyendo el mundo. O salvó el país.O el bar salvó o la catedral salvó o el Palacio… Salvo. O a lo mejor solo salvó la ciudad vieja. Eso no estaba seguro, pero lo que si estaba claro es que el negro Juan salvo el día y un día es mas importante que el mundo mismo, que un país o una ciudad incluso si la ciudad tiene un bar una catedral y un Palacio.
Con el tiempo la historia quedo olvidada. Hasta la tarde que como si tal cosa Goldman apareció por la puerta y cuando el negro Juan le tiró con un paquete de cigarros nos dijo a los tres, alternativamente:
- ¿No ves que no estoy muerto pelotudo? Tenía catalepsia. Y tampoco fumo zurdo. Y a esta altura no tengo claro ya si soy judío o no, pero tampoco tengo claro si vos sos gay.. - y me dijo acercándose a mi- Contáme.. ¿por qué tan observador con ciertas áreas de los demas o dicho finamente por qué le mirás el pito a todo el mundo vos?
Me tocó a mi confesar mi secreto, mucho mas terrible de lo que hubieran supuesto todos. Me encogí de hombros , y le dije al psicólogo en aquella dura mesa de madera devenida en diván:
- Ninguno de ustedes me preguntó jamás a que me dedico.. soy enfermero- suspiré- Pero dejé la carrera de urología faltándome solo 3 meses porque mi padre decia que era una profesión de maricas que me hiciera ginecólogo como él. No soy un gay reprimido, soy solo un urólogo frustrado.
Y todo volvió a la calma, a lo mejor tal como Sandro necesitaba aquella nicotina que lo termino matando dos veces, yo necesitaba contarlo. Era solo una cuestión de necesidad.
2 comments
Comment by Chtristian on March 6, 2010 at 3:44 pm
Muy buen cuento!!! Le has agregado ese humor latino y ese humor negro tan Bloom.
En verdad eres un grandioso escritor.
Saludos desde México.
Comment by Gerardo Bloomerfield on March 7, 2010 at 10:11 pm
Mas que agradecimiento, yo creo que lo que siento es satisfacción cuando logro hacerle pasar un buen rato a un lector. Una buena lectura es algo que te puede mejorar la vida, o al menos el día o como poco la tarde o el sabor de un café y esto no es poca cosa. Cuando lo logro, realmente me alegro por el lector y cuando me lo hace saber como vos, pues me dan ganas de seguir en la misma. Porque escribir (como cocinar) es un acto altruista que cumple la regla aurea de hacerle al prójimo lo que uno quiere que le hagan. Yo quisiera que me escriban un buen cuento de humor negro, pues eso es lo que escribo para mi prójimo y bueno.. salud y que lo disfruten. ¡Un abrazo a toda la raza allá en México, mi segunda y nunca olvidada tierra !
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