Balada para un loco
Posted by Gerardo BloomerfieldFeb 11
cuento corto
Cruzar por enfrente de un manicomio cada mañana, esquivando los pozos de un arenal puede ser una experiencia peligrosa. Porque la locura puede llegar a perseguirte como una autentica plaga , como lo averiguó ella esa mañana…
Balada para un loco
La institución tenía el frío de una reja cayendo bajo el peso del tiempo y eran pocos los que se atrevían siquiera a señalarla desde la calle de enfrente.
Pero Carla solía mirar la torre de la Iglesia mas allá, y al mirar aquella torre no tenían sus ojos mas opciones que cruzar todo a través de la institución.
La institución le pasaba desapercibida a ella, pero ella, en especial sus ojos, no le pasaban desapercibidos a LA INSTITUCIÓN.
Cuando el bajo sueldo y cansancio del bajo sueldo hicieron su efecto narcótico junto a lo único que abundaba en la institución, las pastillas, y aquel guardia dejó la puerta abierta LA INSTITUCIÓN se escapó del manicomío.
Carla caminaba por aquellos inmensos arenales que rodeaban la zona. Solo a un gobierno tan corrupto como aquel se le pudo ocurrir autorizar la extracción de arena en plena ciudad. Pisó lo de siempre en la calle: caca de gato, pues es sabido que la arena atrae la mierda de gato como la fruta podrida a las moscas o las niñas rubias a los padrastros.
Y cuando llegaba justo a la zona aún embaldosada y arbolada, la que pasaba frente al manicomio , al torcer la mirada para ubicar la torre de la iglesia no vio a la INSTITUCIÓN parada detrás de la reja como siempre.
Y desde detrás de aquel árbol se apareció, aterrorizándola. Al principio no lo reconoció y pensó que era un plancha que venía a arrebatarle la cartera o el celular, luego se dió cuenta que era LA INSTITUCIÓN. Y entonces realmente se asustó. Se comentaba en el barrio que LA INSTITUCIÓN había matado a su mujer y su suegra, que la vieja le había cortado la cabeza a la mitad y se la había puesto de sombrero. Que a la mujer, harto de que se gastara todo el dinero que el tan duramente ganaba en zapatos,le había clavado las suelas de los zapatos en los pies.
La institución se apareció desde detrás del árbol y no desde detrás de las rejas del manicomio. Por eso lo vió. Tenía medio melón cortado y chorreando como un grotesco casco en la cabeza y agitaba dos trozos de plástico rojo con las manos. Al principio no pudo notar lo que eran,pero le resultaban familiares.
Eran banderillas de taxi de esas que dicen LIBRE. Y entonces vió mas allá. El vidrio del taxi estacionado roto… tirado en la calle Don Enrico, el frutero nadando en su propia sangre con su inconfundible delantal azúl, rodeado de melones cortados al medio.
- Oíme.. yo sé que estoy piantado… las frutas de ese frutero me tiraban azares , ¿a usted le parece educado que me anden tirando cosas? – le dijo LA INSTITUCIÓN acercandose, mientras tiraba una de las banderillas que había arrancado a aquel taxi y sacaba una especie de flor de su bolsillo.
- ¡Claro que estas piantado , loco de mierda! ¡ Salí de acá! – le dijo Carla que reaccionando le pegó con toda la fuerza de su cartera.
El golpe le hizo perder el eje a LA INSTITUCIÓN y cayó de espaldas en el piso. Carla se asombró de su fuerza,pero pronto se acordó que ella era escultora en bronce y que solía andar siempre con alguna figura que le quedaba sin terminar en la cartera para ir adelantando trabajo.
Al caer la INSTITUCIÓN pudo ver sus pies sangrando , y aquellos clavos grotescos. Era católica (por eso miraba la torre de la iglesia cada mañana al pasar , lo menciono por si alguien no se dió cuenta) , digo era católica así que estaba acostumbrada a ver pies clavados casi semanalmente en aquellas grotescas figuras de yeso que cuelgan en las iglesias romanas.
Pero lo que la impresionó realmente fue la mugre que tenían los dedos asomados de los pies de LA INSTITUCIÓN, nunca una imagen católica hubiera tenido esa mugre.Bueno quizá alguna virgen sobreviviente de un terremoto, pero ni siquiera…
Comenzó a correr o al menos intentó hacerlo pues las baldosas eran un tramo muy pequeño que pasaba frente al manicomio y después eran todos arenales.
Desde el frente, desde el manicomio , los dementes gritaban semidesnudos, semicagados y absolutamente meados bajo los efectos del Parsidol:
- Vivaaaaaa…. vivaaaaaaa……
LA INSTITUCIÓN se levantó a medias como para agarrarla.
- Yo sé si que estoy loco. Ahora quiero que mires la luna… mirá allá adelante la calle Callao, ¿ves la luna rodando?
- ¿Qué voy a ver la luna infeliz sin son las 11 de la mañana?
Y le atinó una patada justo en la herida que la estatua de bronce le había dejado. El pie de ella no era tan contundente como la estatua y la institución se paró sin soltarla.
- La luna está ahí .. justo en medio de esos astronautas. Es una lástima que venga ese corso y en su barco y les afane la nave a cada rato. Yo le llamo EL CORSO DE ASTRONAUTAS…
Era imposible zafar de la zarpa de un loco, y a lo mejor por eso le dicen zarpados. Se notaba que era un demente mas bien viejo al llamarse a si mismo PIANTADO en lugar de ZARPADO, pero la zarpa la tenía igual.
Con las mano la jalaba hacia el , y con la otra mano daba golpes al aire:
- ¿De dónde salieron estos niños Carla? No saben ni bailar un vals.. vení que les vamos a enseñar.
- ¡Estas absolutamente enfermo, soltame Mateo!
Ahí el loco aflojó la presión un segundo:
- ¿Cómo sabes mi nombre?
- Me lo contó uno de los astronautas, fue una alucinación compartida… ¡además yo no te pregunté como sabés el mio!
La patada esta vez fue en la hombría de Mateo Serviño aka LA INSTITUCIÓN , llamado así por haber sido el primer loco al que encerraron en aquel manicomio que se ubicaba en medio de aquellos arenales.
Mateo se dobló de dolor testicular y murmuró mientras se plegaba como una bolsa de nylon en el fuego:
- Yo sé tu nombre porque yo miro a Buenos Aires desde arriba, me entero de todo.. Miro a Buenos Aires desde el nido de un gorrión…
- ¡Pero estamos en Montevideo pedazo de un anormal!, ¿no vés que estás loco?
Y corrió un par de zancadas pero tropezó esta vez con el cuerpo de don Enrico y una manzana a medio comer que este tenía en la mano.
LA INSTITUCIÓN se incorporó y se le siguió acercando, pese al dolor inmenso en su escroto.
- A vos te vi tan triste… vení … volá…
Ella comenzó a llorar en su desesperación. ¿Por qué no se había tomado un taxi ese día ? Hubiera estado segura. Y al pensar en el taxi miró el taxi con el vidrio roto desde donde LA INSTITUCIÓN había arrancado las banderillas. Ahí recién se dió cuenta que el tachero estaba adentró con la mitad de la cabeza, de la nariza para arriba cortada. El hombre ideal:uno que hable y escuche , pero no mire pensó.. y también pensó que tomar un taxi no era tan seguro con tanto guardia de seguridad mal pago que dejan escapar locos a la calle.
Y hablando de locos el coro se hacía cada vez mas fuerte desde las rejas de enfrente:
-Vivaaaa… vivaaaaa….
-¿Lo vés? Ellos quieren que vivas.. pero están locos Carla… vení tomá. Sentí… ¡este loco berretín que tengo para vos!
Carla nunca supo ni tenía tiempo para pensar de donde había sacado semejante machete aquel demente. Pero vamos a ver… ¿cuando un demente saca un enorme machete alguien se pregunta de donde lo saca? No man, eso es como cuando el conejo Bugs saca un atado de dinamita de un bolsillo que no tiene: aparece y ya.
Carla se levanto y empezó a correr por tercera vez seguida de mateo que caminaba tambaleándose como si fuera un zombie en lugar de un loco lo cual era comprensible después de tantos golpes que había recibido, y además claro , del golpe que le había dado Carla en la cabeza.
- Loco.. Loco.. Loco… cuando anochezca en tu porteña soledad Carla por la rivera de tu sabanas vendré.
Ella no paró esta vez de correr, hundiendo sus pies en la arena cada vez mas a cada paso, es jodido correr en la arena.
- No uso sábanas pelotudo, estamos en enero y hace un calor del carajo.. dejame…
- Con un poema y un trombón… si.. a desvelar tu corazón…
Y ella corría por la arena y el manicomio quedaba cada vez mas atrás y la institución cada vez mas adelante.
Pasaron por el semáforo que daba tres luces celestes el cual Carla ignoró, ni un auto para pedirle ayuda. Desde que no funcionaba porque tenía los focos todos del mismo color por un error de la intendencia nadie tomaba esa calle. Siguió corriendo.
- Vení vola Carla… vayamos a pasear por las cornisas con una golondrina en el motor.
- ¿Ni para la nafta tenés y me querés llevar a pasear desgraciado? – gritó Carla mientras corría sin cesar y llegaba a donde quería llegar… al único lugar que podía salvarla.
- Loco… loco… loco.. jajajajajajaja… si loco… como un acrobata demente saltaré bajo el escote de tu abismo Carla.
Ahí fue que carla se dió vuelta y lo enfrentó. Era su única oportunidad, miró a la derecha y a la izquierda . Era su única oportunidad.
- Si vas a saltar a un abismo.. pero al de mi escote.
- ¿Qué querés decir?
-¿No te sentís cansado?¿ Agitado?
- Si.. como si hubiera subido una escalera – dijo Mateo dejando caer un poco al lado el machete.
- ¡Es que de loco nomás no te diste cuenta que te hice subir persiguiéndome hasta lo alto de la torre de MI IGLESIA entendés, esta es MI IGLESIA!
Y plantándole un pie en el pecho lo empujo por la ventana del campanario.
Mateo cayó de espalda y mientras caia en el aire gritaba:
- Loca ellaaaaa… loco yoooo….
Carla se sentó un segundo. Hacía años que no fumaba , pero también hacía años que un loco no la perseguía para matarla. Bueno, a lo mejor solo quería violarla. Como sea encendió un cigarrillo. Y recién ahí notó la presencia de aquel viejito en el rincón, con cara de asustado .
- ¿Quién es usted?
- Esteee.. mi nombre es Astor
- Pucha.. otro loco mas..
- No en serio, me llamo así.. ¿que quiere que haga?
- Ok… ESTA ES MI IGLESIA, ¿entendió?
- Si m´hija… si…
Ahí Carla pensó que el viejo podría meterla en problemas.
-¿Piensa llamar a la policía y dar parte de los hechos?
El viejo temblando tomo su portafolio con las dos manos:
- No m´hija.. en realidad estaba pensando en escribir un tango.
Carla apago el cigarro con una escupida y una pisada: sobre el pucho la escupida, y sobre la escupida la pisada. Así debería ser el dicho.
Otro viejo loco mas. Pero parecía inofensivo. Lo iba a dejar marcharse de su iglesia. Aquella de donde la habían hechado , donde le habían negado los hábitos que tanto anhelaba por.. bueno.. por aquel problema.
- Solo váyase.
El viejo se levantó y bajó las escaleras casi rodando.
Carla rió y le gritó.
- Un tango… jajaja.. ¡viejo loco! ¿Por qué no escribe una balada mejor?
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(dedicado obviamente al maestro Astor Piazzolla y pidiendo disculpas por la demora ya que el me había dedicado un tango. Estamos a mano nonino)

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