Website oficial del escritor de horror y poeta Uruguayo Gerardo Bloomerfield

Gerardo Bloomerfield

Obra e información sobre el escritor G. Bloomerfield (1974/ not yet).

2013-01-13 04.12.20Espero no estés aquí buscando un susto fácil, un escalofrío repentino del cual puedas volver al tibio reloj cotidiano con la convicción de que vives a salvo. 
Porque lo que yo hago no es asustar. Lo que yo hago es horrorizar: o como lo dijera el maestro Ramsey Campbell de otra forma en su propio sitio web “Escribo horror”. 

Y del horror estimado lector, no escaparás cerrando un libro, ni una ventana, ni ambos ojos. El horror provoca una incomodidad perdurable a veces perpetua. Entonces, te preguntarás.. ¿por qué escribo cuentos de horror?  En un principio lo hacía porque me era inevitable, instintivo. Desde que tomé mi cuaderno y mi lápiz allá a los 8 años para escribir “Las trece campanadas”, mi primer cuento, hasta que comencé a publicarlos en internet y en las librerías allá por fines de los 90 simplemente sentía que los monstruos salían y los dejaba pasar sin preguntas.
Hubo un monstruo demasiado lento un día y al pasar por entre mis dientes le pregunté:

– ¿Por qué debería dejarte salir? Eres horrendo… las personas que te lean solo sentirán horror y eso es incómodo.

Ese monstruo al parecer con un poco mas de educación que los demás me respondió:

– ¿Has dicho que soy un monstruo?  ¿Y realmente la gente se horrorizará al leerme, al leer a tu monstruo escrito? … Eso es excelente… tu y ellos aún son humanos.

Y saltó hacia mi teclado y a las pantallas y fue uno de los peores monstruos que asolaron mis letras: pocos lectores se atrevieron a terminar ese cuento y quienes lo leyeron nunca volvieron a ser los mismos. Aún hoy , la publicación del mismo es ilegal en al menos siete países y si fuera traducido supongo que serían mas. Así de horrible fue y ni menciono el título pues quienes lo leyeron no necesitan que lo mencione.  Y quienes no lo han hecho… no seré yo quien les diga que lo hagan.

Pero eso terrible límite que toque, me hizo ser consciente de mi propia incomodidad. Y entonces comencé a reflexionar en las causas de la misma. Nos horrorizamos ante una situación o una imagen o un relato… ¿pero percibimos exactamente qué es lo que nos horroriza?  Vivimos en un mundo donde el terrorismo pasó de moda. Hoy no se busca infundir terror se busca horrorizar al enemigo no asustarlo.  Vivimos en un mundo donde el género snuff dejó de ser una leyenda urbana y se convirtió en munición de guerra: se toma a un prisionero, se lo filma, se lo decapita lentamente o se lo quema vivo , luego se edita para darle un marco dramático y se publica a la vista de millones.

Millones que desearían no ver, no saber, no haber visto, no haber sabido.. así de incómodo es el horror. Así de fuerte: capaz de inmovilizar a un adversario. Así de mal se puede usar como toda emoción humana: el amor es empleado como arma… miren si el horror se salvaría de ser munición del mas destructivo de los seres en el planeta: el humano.

¿Qué nos horroriza de esas imágenes, reales o ficticias? Nuestra propia fragilidad. Recordamos que solo somos un montón de entrañas puestas a funcionar por medio de una energía que ni siquiera comprendemos.  Cada relato que nos desnuda de nuestra ropa, de nuestra piel y de nuestra carne nos recuerda lo poco a salvo que estamos. Nos recuerda que somos solo una bolsa de cinco litros de sangre que se derrama al menor pinchazo, que se pudre a la menor mosca, que se cae y se revienta al menor empujón.  El horror es tomar conciencia de los límites humanos pues.

Y de esa incomodidad Dios nos dio solo un antídoto para preservar nuestras facultades mentales: la risa. No podemos llorar de horror, inténtenlo.. pero si podemos reír de horror. La risa catártica que arrebata nuestra mente de las fauces de la locura. Y mientras exista ese sentimiento aún somos humanos. Tal como perder el miedo, puede significar perder la vida por temerarios… perder el horror significaría perder la condición humana: el horror seguiría existiendo y nosotros incapaces de discernirlo seríamos parte del mismo.

Escribo horror pues desde entonces para que la mente se agite y reflexione. Se entretenga y se ría y de a ratos piense en los horrores cotidianos que quizá ya no nos parecen tales. Escribo horror porque es la última frontera del alma humana y de entre los escritores , exploradores natos de almas, solo unos pocos nos atrevimos a dedicar la vida a excavar en estos rincones tan lejanos.

Por eso, no espero que te asustes en este sitio. Espero que te horrorices y te rías y quizá te conmuevas y a lo mejor te muevas con mis cuentos cortos y poesías. Lo suficiente para sentirte humano, no tanto para olvidarte serlo. Lo suficiente para sentirte vivo no demasiado para dejar de estarlo. El horror es humor… y yo soy una persona de muy buen horror.

Tuyo afectísimo
Gerardo Bloomerfield
“El Germinador”

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